La cultura en tiempos electorales. ¿Una nueva visión de cultura del estado o nuevamente asistencialismo gubernamental?

México es un país con grandes necesidades de inversión en infraestructura y alicientes en cultura y educación, incluyendo temas como la difusión, la investigación y la producción artística. La nación mexicana cuenta con una historia cultural que es y ha sido estudiada y explotada desde muchas aristas, aunque siempre ha luchado por obtener más apoyo del gobierno para materializar múltiples intenciones del ámbito artístico y cultural: programas de becas y de apoyo a proyectos; fomento a diversos sectores creativos, de educación e investigación; así como la salvaguarda de las obras de arte, las zonas arqueológicas, los vestigios arqueológicos, la memoria fílmica, los recintos de exhibición, entre muchas otras. No es un secreto que en México siempre se ha manifestado un espíritu por mostrar la riqueza cultural, pero desde la mirada pública siempre se ha tomado como cultura lo que una élite estrecha piensa que esta es, o bien se ha confundido la cultura con espectáculo, convirtiéndola en “pan y circo” para el pueblo.

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Foto por Xavier Espinosa. Creative Commons. Obtenida de https://pixabay.com/es/ciudad-de-m%C3%A9xico-mexico-ciudad-2706607/ el 28 de Junio de 2018.

Hoy estamos a un día de que las casillas se abran para votar y entre todo el mar de información que lanzan los candidatos, poco tiene que ver con la cultura y el arte. Se ha visto cómo el interés hacia la cultura nunca ha sido eje electoral, ya que la visión económica en la que vivimos únicamente puede contemplarla desde el retorno de inversión, ¿qué ganan con promover a la cultura como un derecho para toda la sociedad?

La cultura tiene como relevancia no sólo el entretenimiento y la recreación, también es fundamental desde el aspecto identitario, como nación, como individuos y como comunidad. También se debe de considerar el aspecto histórico de la cultura, la que promueve el avance como sociedad. El arte y la cultura generan ingresos para una nación, especialmente en una como México. Desde el turismo, la venta internacional de arte, la creación artística, la gastronomía, en fin, desde miles de vertientes.

Históricamente las campañas electorales nunca han tenido como eje la promoción de la cultura, se nota una falta de interés y de entendimiento del ámbito cultural. Finalmente, en esta contienda electoral todas las campañas presidenciales sumaron propuestas culturales, unos antes que otros y con más o menos profundidad.

Para abordar estos temas, nos enfocaremos en las campañas presidenciales de los tres candidatos punteros: Anaya (PAN/PRD/Movimiento Ciudadano- México al Frente), López Obrador (Morena/PT/PES- Juntos haremos historia) y Meade (PRI/PANAL/Partido Verde). Los candidatos a la presidencia nombraron a representantes del ámbito cultural conforme fueron avanzando las candidaturas. Andrés Manuel López Obrador nombró a Alejandra Frausto como la futura secretaria de cultura desde el mes de diciembre de 2017; Ricardo Anaya le siguió al proponer a Raúl Padilla a principios de abril de este año y finalizando con José Antonio Meade, nombrando a César Moheno hasta mediados de mayo de 2018. En la selección de los 3 representantes culturales de cada plataforma se aprecian enfoques muy diversos sobre cómo abordar el tema de la cultura.

Alejandra Frausto coordina la plataforma cultural de Andrés Manuel López Obrador por el partido Morena. En las 3 contiendas presidenciales en las que ha participado AMLO siempre ha presentado un proyecto de nación que ha ido modificando a través de los años. En esta ocasión ha presentado un proyecto de nación acompañado de una plataforma que representa cada una de las secretarías del estado mexicano. Frausto fue elegida por Andrés Manuel no solamente para desarrollar el plan cultural de su sexenio, sino también para encabezar a la Secretaría de Cultura. Su nueva secretaria de cultura tiene experiencia en proyectos culturales en algunas comunidades del país, es ex directora de Difusión Cultural de Claustro de Sor Juana y del Instituto Guerrerense de Cultura, también es ex directora de Culturas Populares del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA), por mencionar algunos. Ella pone como principal eje el de ‘colocar a la cultura en un lugar estratégico para la transformación del país’, lo cual tiene que ver con la reestructuración del tejido social a través del arte y la cultura.

Raúl Padilla es el coordinador de cultura nombrado por Ricardo Anaya del Partido Acción Nacional (PAN). Anaya nombró a su coordinador de cultura más de un mes después de haberse iniciado la contienda electoral, realizando propuestas culturales plasmadas en 8 ejes que van de crear una política integral que no esté limitada a las Bellas Artes, mencionando la diversidad cultural, a plantear la reestructuración de la actual y de reciente creación Secretaría de Cultura. Padilla es ex rector de la Universidad de Guadalajara y presidente fundador de la FIL de Guadalajara. Su plataforma cultural lleva como fundamento realizar ‘una propuesta de política cultural en diálogo abierto con toda la comunidad cultural’.

César Moheno fue nombrado coordinador de cultura para la campaña de José Antonio Meade del Partido Revolucionario Institucional (PRI) a mediados del mes de mayo, mes y medio después de haber iniciado oficialmente las campañas. Moheno ha sido Director del Centro Regional del INAH en Tabasco, coordinador nacional de Centros Regionales del INAH, dirigió la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia. También fue director editorial de Editorial Clío y coordinador nacional de Difusión del INAH, entre otras labores dentro y fuera del Instituto Nacional de Antropología e Historia. Su eje cultural para esta campaña presidencial es ‘consolidar a México como una potencial cultural’.

Los tres coordinadores de cultura tuvieron encuentros y debates en los que pudimos encontrar cuáles serán las directrices culturales para el próximo sexenio. Se ha hablado de manejo de presupuesto, de la utilización de la cultura como regenerador social, de migración y fuga de talentos, digitalización, en fin, de temas variados. En todos los coordinadores se puede ver la tendencia ideológica con la que contribuyen a sus campañas, entendiendo que su experiencia marca la razón por la cual coordinan las plataformas culturales de cada candidato.

Pero entonces, ¿por qué las propuestas culturales durante las elecciones son tan escuetas? Y, ¿por qué siempre son dejadas para el final de las contiendas? Pues esto tiene que ver, en parte, con las visiones políticas y economicistas que adoptan los gobiernos. La política neoliberal lleva más de 30 años de estar activa en el país, en esta la incidencia del arte y de la cultura únicamente está relacionada con el entretenimiento y el ocio. Pero el ámbito cultural ha luchado en contra de estas visiones buscando la democratización de la cultura en nuestro país. Esta lucha se ve en cada sexenio, con cada distribución de presupuesto. El último sexenio fue el más alarmante, ya que el recorte presupuestal a la cultura fue desempeñándose a lo largo del mandato del Presidente Enrique Peña. De acuerdo a Enrique Méndez, en el primer año el presupuesto de cultura inició con un recorte del 25% en relación al último año del mandato de Felipe Calderón. Esos recortes continuaron a lo largo del sexenio.[1] El recorte a la inversión de cultura ha tenido un impacto grande y es por eso que es fundamental su discusión para los próximos años.

La crisis presupuestal a la cual se ven atenidas las principales instituciones culturales de México es evidente. Tanto INAH, como INBA y FONCA están constantemente buscando solución para sus problemas de presupuesto. Los ingresos que generan estas instituciones a través de sus recintos y publicaciones son recaudados por el Servicio de Administración Tributaria (SAT), lo cual deja sin autonomía económica a los directores y administradores de estas instituciones. Es decir, todos los sueldos, todos los gastos de reparación de bienes, toda inversión en nuevas exposiciones están supeditadas a la bondad del gobierno federal al repartir la partida presupuestal. ¿Qué ha generado esto? Problemas desde no poder pagar sueldos por meses, no poder hacer reparaciones en los recintos, contar con poco personal y a tener salarios mal pagados, además de tener miles de empleados sin prestaciones de ley.

Estos problemas van escalando. En el Instituto Nacional de Bellas Artes se tiene la actual crisis con el caso del #YaPágameINBA. Esta crisis lleva varios años en la institución, los trabajadores pasan meses sin poder cobrar su salario, lo cual es resultado de un clasificador llamado Capítulo 3000 que cubre gastos de adquisiciones, rentas y salarios de servicios otorgados por terceros, es decir los trabajadores que no son de base. Lo que se exige es la regularización de los salarios de los contratos bajo este régimen, ya que pueden pasar de 3 a 6 meses sin recibir ingresos. Además de no contar con prestaciones de ley, por ser outsourcing.

En el Instituto Nacional de Antropología e Historia también hay problemas presupuestales grandes, desde no tener dinero para la recuperación del patrimonio dañado por los desastres naturales hasta no poder recuperar recintos con problemas de inundaciones o derrumbe que ponen en riesgo a la gente y a las colecciones. Caso con el que también el INBA tiene que lidiar, teniendo espacios museísticos en pésimas condiciones que ponen en riesgo a las piezas de arte ahí resguardadas. Igualmente, el FONCA tuvo un recorte considerable en becas y apoyos. Esto demuestra un abandono del ámbito artístico y cultural, ya que las posibilidades de optar por un apoyo del estado se vuelve cada vez más complejo. Esto afecta a la educación, difusión, investigación y producción de arte y de cultura.

El problema presupuestal es solamente uno de los múltiples temas que los candidatos deberían de considerar ya que existe otra visión importante para su interés. En el tema de los recursos humanos en INAH e INBA Moheno propuso reencausar y rearmar un equilibrio y otorgar condiciones dignas para los trabajadores contratados bajo el Capítulo 3000. Recordemos que César Moheno representa al anterior secretario de desarrollo social y antes secretario de hacienda, ¿no sería indispensable preguntarle si esto no es producto de una reforma laboral aprobada por el gabinete del cual Meade fue parte? Ya que este tipo de contrataciones son permitidas gracias a esa reforma que deslinda la responsabilidad de otorgar condiciones dignas a los trabajadores.

Y sobre el incremento a la partida presupuestal para cultura, todos hacen mención sobre eso pero contradiciéndose en los porcentajes y cifras, manejándose estas de manera tendenciosa. Frausto propone un piso de 3.3% de PIB a cultura, aunque César Moheno dice que actualmente ya se le destina el 3.8% y Padilla comentó que es el 1% del presupuesto del gobierno federal. Padilla propone una reforma fiscal y el fomento de una cultura filantrópica, lo que quiere decir, hacer más atractivos los incentivos a los particulares que quieran hacer donativos al arte. Mencionó que en otros países se otorga un 50% de deducción de impuestos a quienes donen a la cultura, siendo esta una tónica clara en sus propuestas, siempre viendo hacia afuera. Frausto propone que se le debe de dar un sentido económico a la cultura, aunque no se entiende muy bien cómo.

Algo que se ha visto en estas nuevas propuestas, especialmente las del PRI y las del PAN tienen que ver con la creación de industrias creativas. Es decir, responsabilizar al creador de sus propios ingresos. En estas visiones se nota un desentendimiento de todas las áreas en las cuales el arte y la cultura se mueven. Parece ser que se propone que el artista se haga difusión, cure su propia obra, consiga su propio dinero, se investigue y se critique a sí mismo. Hay que diferenciar las labores a través de las cuales el gremio cultural trabaja, parece que no se entiende que hay gestores, críticos, creadores, investigadores, entre muchas otras variables de la labor cultural. Englobar las labores habla de una falta de comprensión de la profundidad del gremio.

Y esta comprensión permite el entendimiento de otra de las visiones a través de la cuales se deben de considerar a la cultura como parte fundamental de una elección. Los artistas, curadores, historiadores, gestores, directores de museos, todos los actores del medio artístico y cultural tienen como importancia social la de ser generadores y líderes de opinión. Lo que pasa en una sociedad y en un gobierno se proyecta a través de la cultura. La crítica es parte fundamental de esta. ¿Cómo es que va a aceptar la crítica el próximo gobierno?

Se ha atentado contra la libertad de expresión y se otorga poco apoyo o ninguno a las formas artísticas más contestatarias. Parece que la actualización de las visiones sobre la cultura está más relacionada con propuestas que la digitalizan (PRI y PAN) o se capacita a las instituciones para su actualización (Morena). Tomar en consideración las necesidades de expresión por parte de los productores es fundamental, plantearse la necesidad del gobierno de ver y de escuchar. La crítica está ahí, ¿pero ellos serán capaces de abrirse a ella? Así debe de entrar en la discusión la libertad de expresión en las calles y en los textos. El arte público, el arte contestatario, la crítica política. Y sobre esto mismo, la agenda de diversidad cultural y de género son meramente mencionadas en algunas conversaciones. Se da de facto que se incluyen en una agenda.

Es por eso que hay que revisar las visiones a través de las cuales se plantean las propuestas y la viabilidad de las mismas. Las visiones culturales se siguen abordando eurocéntricamente, se nota poca capacidad de ubicarse como un ente único y plantearse desde uno mismo y para uno mismo. Esto quiere decir, que analizarse a partir de visiones eurocentristas no soluciona nada aquí, ya se ha visto cómo la cultura mexicana se ha comparado con otras, se trata de analizar de la misma manera y pues esto no es posible. México tiene necesidades y formas de desarrollarse muy locales, que deben de ser abordadas desde su propio contexto.

Un ejemplo de esto es el tema del cine que ha sido central en las discusiones. Existe producción cinematográfica somera pero sin oportunidades de proyección. Se habla constantemente de que el cine hollywoodense opaca de sobremanera al cine nacional, evitando su proyección en salas de todo el país. Hay desigualdad en el gremio, las becas y los programas no son suficientes, hay inequidad de género, en fin, es un tema que se debe de abordar con mucho cuidado. Porque al ver a dos de los coordinadores de campaña (Moheno y Padilla) debatiendo sobre si EFICINE y EFIARTES son suficientes y bien encaminados, no da ninguna esperanza sobre la comprensión de estos fondos y la solución a los amplios problemas con los que cuenta el cine mexicano.

Las propuestas están llenas de buenas intenciones, pero su viabilidad recae también en otras secretarías que estarán involucradas con esto, como el SAT, la SEP, Secretaría de Desarrollo Social, Secretaría de Relaciones Exteriores, en los cuales parece que Frausto tiene un acierto al considerarlas en todas las propuestas y en el plan que se ha ido desarrollando. Pero cuando nos frenamos en el proyecto “Los pinos para todos” presentado por la campaña de Andrés Manuel López Obrador es inevitable pensar en dos cosas, por un lado, ¿no es un gasto exorbitante e innecesario? Y por otro, ¿este proyecto cómo entra en la descentralización de la cultura? Porque si se establece que la nueva sede cultural, en caso de ganar las elecciones, será el estado de Tlaxcala, ¿qué resultado trae la creación de un centro monumental como el museo de los Pinos a un nuevo régimen? Esto parece ser más bien el proyecto monumental con el cual se plasmará su sexenio, aunque el gremio cultural no logre entender su pertinencia ni la necesidad de tal gasto, como pasó con “la suavicrema” o “estela de luz” de Felipe Calderón o la Biblioteca Vasconcelos de Vicente Fox. Creo que cualquiera preferiría que esos recursos se utilizaran en becas y programas de fomento a la cultura.

En estas discordancias económicas también se suman las de Padilla y Anaya. Vemos que proponen resolver el rezago presupuestal con un incremento del triple del presupuesto actual, generar una cultura filantrópica en la que los donativos reciban mayores retribuciones, otorgar seguridad social a los creadores, incrementar los fondos tanto de EFICINE como EFIARTES, pero al analizar toda la plataforma de su candidato es inevitable preguntarse, ¿y de dónde sacarán todo ese dinero?

Dentro de todas estas visiones (más que propuestas) para mejorar la cultura de México en los próximos 6 años, hay planteamientos muy positivos para el sector cultural. En estas elecciones se ha propuesto, finalmente, involucrar al gremio en la toma de decisiones. El ámbito artístico y cultural, en cualquier país, son líderes de opinión de una nación. El artista, el curador, el investigador, el historiador siempre han sido actores fundamentales en la implementación de las tendencias políticas y económicas de un país. Son los que observan y abordan estos temas, teniendo incidencia en la sociedad. Tener una “buena relación” con el sector cultural puede ser muy benéfico para los gobiernos. Las formas de arte siempre han respondido a la situación en la cual se encuentra el creador, pero hoy en día el arte es cada vez más político y por lo tanto, más incómodo para los gobiernos. Es una forma de crítica abierta accesible para el pueblo.

En las plataformas culturales se abordan algunos de los muchos problemas por solucionar. Alejandra Frausto tiene como eje la inclusión de los actores artísticos y culturales, así como las comunidades mismas buscando también la reinserción social de personas en situación de violencia. César Moheno busca la digitalización de la cultura y regresar la educación artística a la educación básica y media, al igual que Raúl Padilla. Y Padilla también propone incrementar los presupuestos y dar autonomía a los centros culturales de todo el país. Todos hablan de dar transparencia y de otorgar derechos laborales a los trabajadores. El problema de todo esto es que no se presenta cómo se desarrollarán todas sus propuestas.

Estas elecciones y la visualización de la cultura en las mismas nos dejan con preguntas como: ¿en qué momento construiremos una concepción cultural desde México y no desde el extranjero? ¿Cómo lograremos que el arte sea autosustentable sin que se someta a las dádivas del gobierno y el estado? ¿Qué plan de acción habrá para el patrimonio y los desastres naturales? ¿Qué pasará con los pueblos mágicos? ¿Van a apoyar al arte público? ¿Qué sucederá con el cine? ¿Seguirá dominando el mercado hollywoodense? Y la pregunta más importante, ¿son promesas o serán hechos?

Fuentes

“AMLO: Sitio oficial de Andrés Manuel López Obrador”, https://lopezobrador.org.mx/ (Consultada el 4 de junio de 2018).

“Encuentro por la cultura”, Video de Youtube, 2:03:37, publicado por Yotube, 30 de mayo de 2018, https://www.youtube.com/watch?v=tS_1zOTQIWY.

“José Antonio Meade: Sitio oficial”, https://meade18.com/ (Consultada el 4 de junio de 2018).

Méndez, Enrique. “Recortes, constante en el gasto para cultura durante el sexenio en La Jornada.”, Revista Proceso, 26 de Octubre 2015. Obtenida de http://www.jornada.com.mx/2015/10/26/politica/016n1pol

“Mesa de diálogo sobre la visión del futuro de las políticas culturales en México“ con César Moheno, coordinador de cultura de la campaña de José Antonio Meade, 5 de junio de 2018.

“México 2018: Desafíos de la nación. Mesa 5 Seguridad pública y derechos humanos”, Video de Youtube, 2:09:57, publicado por Youtube, 29 de mayo de 2018, https://www.youtube.com/watch?v=neN2Y_3AHN4.

“Ricardo Anaya: México en paz”, https://www.ricardoanaya.com.mx/ (Consultada el 4 de junio de 2018).

[1] Enrique Méndez. “Recortes, constante en el gasto para cultura durante el sexenio en La Jornada.”, Revista Proceso, 26 de Octubre 2015. Obtenida de http://www.jornada.com.mx/2015/10/26/politica/016n1pol

 

 

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